5 abr 2020

Higiene femenina

La mayoría de nosotras está acostumbrada al uso de toallitas femeninas y tampones durante el ciclo menstrual pero quizás es momento de buscar alternativas a éste hábito que tiene más aristas negativas de las que somos conscientes. 

Por un lado, la razón por la que yo empecé a buscar cambiar éstos productos es por su razón más evidente, son dañinas para el medio ambiente. Una sola toallita demora 500 años en degradarse. Imagínense tampoco es sólo la toallita sino también su envoltorio individual y del paquete en donde viene. Además de ésto, son residuos patógenos pero no hay una adecuada gestión de los residuos lo que la transforman en altamente contaminantes para los basurales a cielo abierto donde son arrojadas. 

En su proceso de producción se utilizan distintos compuestos químicos que son nocivos para la salud, especialmente si consideramos que son elementos que están en contacto con la piel de la zona vaginal que es particularmente permeable o incluso peor en el caso de los tampones que están directamente vinculados al torrente sanguíneo. Distintos estudios han demostrado que el producto finalizado tiene elementos químicos como el glifosato o sus derivados, además de fragancias, tinturas, conservantes y cloro que es lo que le da el color blanco característico de éstos productos. ¿Queremos que nuestro cuerpo esté en contacto permanente con éstos elementos?

Lo último es que si bien son elementos que demandan una inversión más importante que lo que puede costarnos el paquete de toallitas o tampones por el valor de un mes, éstas alternativas tienen un promedio de vida de 5-10 años lo que hace que esta inversión se amortice rápidamente y que terminemos ahorrando un montón en todo éste periodo de tiempo. 

Tanto las opciones de toallitas de tela como de la copita menstrual son biodegradables, absorbentes y libres de químicos. Por supuesto que hay que observar un poco la información disponible de los productos que elegimos comprar pero son alternativas sustentables para pensar e implementar. Por supuesto que todo cambio lleva una adaptación, pero creo que después de intentarlo no se van a arrepentir. 

¡Cuentenme cómo les fue! 

25 mar 2020

Vivir distinto

Fotografía del Proyecto "SeaLegacy" de Paul Nicklen
La mayoría de las veces, vivimos en inercia. Desarrollamos una rutina, nos acostumbramos a hacer cotidianamente lo mismo. Una y otra vez en repetición automática. Pero en ocasiones, surgen cosas que nos interpelan. Que nos despierta de ése sueño en el que nos encontramos inmersos. 
Las cosas que están pasando alrededor nuestro, no son naturales. Nos acostumbramos a normalizarlas. El calentamiento global, el derretimiento de los polos, la extinción de las especies, la aparición de nuevas enfermedades, es todo producto de nuestra acción desmesurada. 
Como especie, nos hemos sentido superiores. El uso del fuego, el dominio del lenguaje, el pasaje a la vida sedentaria. La sistematización de la producción, la publicidad y el marketing, el consumismo. Nos hemos acostumbrado a las comodidades de la vida. Al comprar y desechar. Todo fácil, simple y rápido. Con el afán de mantener éste estilo de vida, generamos CO2 al por mayor, desmontamos selvas, agotamos recursos esenciales, extinguimos otras especies y contaminamos todo a nuestro alrededor. Hacemos reverencia a la cultura del derroche. 

Afortunadamente, este estilo de vida no es sostenible por mucho tiempo. El planeta ya nos advierte del daño que estamos causando. Queramos verlo o no. Los líderes del mundo empiezan a tenerlo presente en agenda, así sea para mejorar su imagen pública. Las políticas públicas aún poco eco hacen de éstas cuestiones. Más es cuestión de tiempo.
Nosotros, los ciudadanos del mundo, tenemos la obligación de empezar a mirarnos. Rever nuestros hábitos y decidir si es la forma de vida que queremos llevar adelante: pisoteando todo lo que nos rodea. Dejando una huella de basura en nuestro entorno. 
Podemos empezar con pequeños cambios que se vayan contagiando. Probablemente la diferencia no se hace si solo somos vos y yo. Sin embargo, no seremos los únicos en empezar a tomar conciencia del asunto. 

Algunas acciones para empezar:
  • Llevar bolsas de tela siempre en la cartera/ mochila
  • Utilizar botella de agua reutilizable
  • Comprar cosas estrictamente necesarias.
  • Separación de residuos, si es posible compostaje y botellas de amor.
  • Evitar plásticos de un sólo uso
  • Utilizar elementos biodegradables: cepillos de dientes, esponjas, elementos de higiene.
  • Investigar sobre las cosas que compramos, en las condiciones en que se producen, si tienen testeos en animales, uso de químicos, etc. 
Algunos cambios son sencillos, otros nos costarán más porque no estamos habituados. Pero somos animales de costumbres. Nos animemos y veamos qué tan lejos somos capaces de llegar. 

21 mar 2020

Hola!


-¡Hola! Mi nombre es Constanza, mis amigos me conocen por Coti. Inicio éste blog, en un momento de cuarentena en el que no puedo salir de casa por la expansión del Coronavirus en el mundo. Aquí a Córdoba, Argentina recién hace poquitos días que llega pero estamos tomando medidas preventivas por los ejemplos vividos en Italia y España. 

El nombre que tiene el Blog: "Un camino de IDA" tiene que ver con la incesante búsqueda de mejora, de encuentro con uno mismo que casualmente en éstos momentos tiene más peso y más sentido que nunca. Cada día que respiramos es una oportunidad que tenemos de re-inventarnos, de tratar de ser mejores personas, mejores seres humanos, por éso es una dirección que vamos construyendo con todo lo que vivimos y hacemos. Esto es, no sólo respecto de nosotros mismos, sino también de quienes nos rodean, de los animales y la naturaleza. 

Cada persona hoy tiene una posición distinta respecto a ésta Pandemia. A algunos les toca estar al pie del cañon, salvando vidas y socorriendo enfermos, poniendose a sí mismos en riesgo. A otros les toca sin techo ni refugio, quedando a la deriva de que la suerte los salve. A otros nos toca resguardados, en nuestros hogares: con comida, botiquín, confort. Dejemos de quejarnos y nos quedemos en casa. Cuidarnos es responsabilidad de todos.