25 mar 2020

Vivir distinto

Fotografía del Proyecto "SeaLegacy" de Paul Nicklen
La mayoría de las veces, vivimos en inercia. Desarrollamos una rutina, nos acostumbramos a hacer cotidianamente lo mismo. Una y otra vez en repetición automática. Pero en ocasiones, surgen cosas que nos interpelan. Que nos despierta de ése sueño en el que nos encontramos inmersos. 
Las cosas que están pasando alrededor nuestro, no son naturales. Nos acostumbramos a normalizarlas. El calentamiento global, el derretimiento de los polos, la extinción de las especies, la aparición de nuevas enfermedades, es todo producto de nuestra acción desmesurada. 
Como especie, nos hemos sentido superiores. El uso del fuego, el dominio del lenguaje, el pasaje a la vida sedentaria. La sistematización de la producción, la publicidad y el marketing, el consumismo. Nos hemos acostumbrado a las comodidades de la vida. Al comprar y desechar. Todo fácil, simple y rápido. Con el afán de mantener éste estilo de vida, generamos CO2 al por mayor, desmontamos selvas, agotamos recursos esenciales, extinguimos otras especies y contaminamos todo a nuestro alrededor. Hacemos reverencia a la cultura del derroche. 

Afortunadamente, este estilo de vida no es sostenible por mucho tiempo. El planeta ya nos advierte del daño que estamos causando. Queramos verlo o no. Los líderes del mundo empiezan a tenerlo presente en agenda, así sea para mejorar su imagen pública. Las políticas públicas aún poco eco hacen de éstas cuestiones. Más es cuestión de tiempo.
Nosotros, los ciudadanos del mundo, tenemos la obligación de empezar a mirarnos. Rever nuestros hábitos y decidir si es la forma de vida que queremos llevar adelante: pisoteando todo lo que nos rodea. Dejando una huella de basura en nuestro entorno. 
Podemos empezar con pequeños cambios que se vayan contagiando. Probablemente la diferencia no se hace si solo somos vos y yo. Sin embargo, no seremos los únicos en empezar a tomar conciencia del asunto. 

Algunas acciones para empezar:
  • Llevar bolsas de tela siempre en la cartera/ mochila
  • Utilizar botella de agua reutilizable
  • Comprar cosas estrictamente necesarias.
  • Separación de residuos, si es posible compostaje y botellas de amor.
  • Evitar plásticos de un sólo uso
  • Utilizar elementos biodegradables: cepillos de dientes, esponjas, elementos de higiene.
  • Investigar sobre las cosas que compramos, en las condiciones en que se producen, si tienen testeos en animales, uso de químicos, etc. 
Algunos cambios son sencillos, otros nos costarán más porque no estamos habituados. Pero somos animales de costumbres. Nos animemos y veamos qué tan lejos somos capaces de llegar. 

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